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Allá por el año 1988, nace la editorial SUA, en Bilbao. Con su primer libro
Rutas y Paseos por Iparralde, de Miguel Angulo, inicia su andadura en el
mundo de las publicaciones especializadas de montaña, viajes, turismo...
Tras 10 años, con más de 200 títulos en su catálogo, esta editorial decide
hacer realidad un viejo sueño: la publicación de una revista especializada
sobre Pirineos.
En efecto, es en 1997 cuando se comienza a caminar, cuando se colocan los
primeros cimientos de este hermoso edificio de papel. Junto con
colaboradores de toda la cordillera y un sinfín de entusiastas amigos...
vamos dando forma a lo que sería el primer número, en enero de 1998.
A través de las imágenes de fotógrafos de reconocido prestigio, a través de
las palabras de estudiosos, amantes, montañeros, habitantes del Pirineo
vamos mostrando valles, pueblos, cumbres, arte, costumbres, animales,
flores, ... con un sinfín de propuestas, entrevistas, visitas, recorridos,
análisis ... Siempre teniendo presente lo más importante: el Pirineo es
patrimonio de todos, pero especialmente del que allí vive y la obligación de
todos es respetarlo y ayudar a conservarlo.
Para que los habitantes de la cordillera vean reflejadas sus inquietudes,
para que los visitantes estén donde estén tengan siempre en su corazón a
estos pueblos, valles y gentes; a estas culturas milenarias, a estas lenguas
que lo enriquecen, es para lo que nacimos y para lo que caminamos SIN
FRONTERAS.
Sin fronteras para acometer nuestros artículos, reportajes y entrevistas
atendiendo a las dos vertientes naturales; sin fronteras entre los pueblos,
entre las lenguas. La montaña, el arte, las culturas, los pueblos, las
gentes, los viajes, el deporte, la naturaleza, el medio ambiente, los datos
prácticos llenarán nuestras páginas. Así es, no queremos dibujar líneas
que separen sino trazos que unan.
Por eso, el Mundo de los Pirineos en estos tres años se ha labrado una
auténtica relación de amistad y proximidad entre los fieles lectores,
despertando auténticas pasiones.
Intentaremos que goces del Pirineo en tu casa, que lo conozcas mejor cuando
lo visites, que sus imágenes te acompañen siempre y, sobre todo que lo
respetes.
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